sábado, 3 de febrero de 2018
Psicoanálisis
Glosario de psicoanálisis
Psicoanálisis
Fue desarrollado por Sigmund Freud
y es una disciplina que puede separarse en tres niveles:
1.
Método de investigación.
2.
Método de psicoterapia.
3.
Un conjunto de teorías psicológicas y psicopatológicas.
Aparato
psíquico:
De forma más simple se pude
definir como la mente humana, sin embargo, Freud utilizaba el termino “aparato”
para resaltar la capacidad de manejar y transformar la energía que se contiene
en la psique.
Huella
mnémica:
Es la forma en la que se
graban los acontecimientos en la memoria, son guardadas en diferentes sistemas,
están en el sistema permanente, pero solo se reactivan o vuelven presentes en
situaciones puntuales cuando la huella mnémica es cargada.
Asociación:
Es toda ligazón entre dos o más
elementos psíquicos.
Energía de catexis:
Es un factor cuantitativo de
las operaciones del aparato psíquico
Catexis:
Es la carga de energía que
recibe una representación. Implica una movilización y transformación por el
aparato psíquico de energía pulsional.
Energía
libre:
La energía fluye del modo más rápido
y más directo posible.
Energía
ligada:
La energía se encuentra ligada,
lo cual hace que la descarga se halle retardada y controlada.
Principio
de constancia:
La tendencia del aparato psíquico
de mantener la excitación contenida en un nivel bajo, tanto como sea posible;
este principio conduce a la homeostasis.
Principio
de inercia:
Las neuronas tienden a
descarga completamente las cantidades de energía que reciben, se trata del
primer principio propuesto por Freud, del cual se desarrollarían el de constancia
y el de nirvana.
Principio
de nirvana:
La tendencia del aparato psíquico
a reducir a cero toda magnitud de excitación de origen externo o interno, esta
relacionado a la pulsión de muerte.
Principio
de placer:
Uno de los dos principios que,
según Freud, rigen el funcionamiento mental: el conjunto de la actividad
psíquica tiene por finalidad evitar el displacer y procurar el placer.
Principio
de realidad:
La búsqueda de la satisfacción
ya no se realiza por los caminos más cortos, sino mediante rodeos, y aplaza su
resultado en función de las condiciones impuestas por el mundo externo.
Compulsión
de repetición:
Es un proceso que no puede ser
reprimido y de origen inconsciente, en virtud del cual el sujeto se sitúa
activamente en situaciones penosas, repitiendo así experiencias antiguas, sin
recordar el prototipo de ellas, teniendo la impresión de que lo hace por
primera vez y motivado por algo del momento.
Inconsciente:
En un sentido tópico, la
expresión sustantiva “El Inconsciente” designa uno de los sistemas definidos
por Freud dentro del marco de su primera teoría del aparato psíquico; está
constituido por contenidos reprimidos, a los que ha sido negado el acceso al
sistema preconsciente-consciente por la acción de la represión.
Preconsciente:
Éstos
no están presentes en el campo actual de la conciencia y son, por consiguiente,
inconscientes en el sentido descriptivo del término, pero se diferencian de los
contenidos del sistema inconsciente por el hecho de que son accesibles a la
conciencia.
Conciencia:
Desde el punto de vista
tópico, el sistema percepción-conciencia se sitúa en la periferia del aparato
psíquico, recibiendo a la vez las informaciones del mundo exterior y las
provenientes del interior.
Desplazamiento:
Consiste en que el acento, el
interés, la intensidad de una representación puede desprenderse de ésta para
pasar a otras representaciones originalmente poco intensas
Derivado
o retoño del inconsciente:
Hace referencia a aquello que
se intenta reprimir, pero vuelve a brotar, estos retoños o derivados pueden ser
múltiples fenómenos.
Formaciones
del inconsciente:
Designa los fenómenos en que
las leyes del Inconsciente se ven con mayor claridad: el chiste, el sueño, el
síntoma, el lapsus.
Acto
fallido:
Acto en el cual no se obtiene
el resultado explícitamente perseguido, sino que se encuentra reemplazado por
otro.
Sueño:
Actividad psíquica que se
produce cuando el sujeto duerme y que emana de lo reprimido.
Contenido
manifiesto:
Es aquello que es verbalizado
y superficial el cual se intenta interpretar por medio del método analítico.
Contenido
latente:
Conjunto de significaciones a
las que conduce el análisis de una producción del inconsciente, especialmente
el sueño.
Deformación:
Efecto global del trabajo del
sueño: las ideas latentes se transforman en un producto manifiesto difícil de
reconocer.
Simbolismo:
En un sentido amplio, modo de
representación indirecta y figurada de una idea, de un conflicto, de un deseo
inconscientes; en este sentido, puede considerarse en psicoanálisis como
simbólica toda formación sustitutiva.
Recuerdo
encubridor:
recuerdo infantil que se caracteriza
a la vez por su singular nitidez y la aparente insignificancia de su contenido.
Su análisis conduce al descubrimiento de experiencias infantiles importantes y
de fantasmas inconscientes.
Deseo:
En la concepción dinámica
freudiana, uno de los polos del conflicto defensivo. El deseo inconsciente
tiende a cumplirse según las primeras experiencias de satisfacción.
Represión:
En sentido propio: operación
por medio de la cual el sujeto intenta rechazar o mantener en el inconsciente
representaciones ligados a una pulsión. Se produce cuando satisfacer la pulsión
podría provocar displacer según otras exigencias
Introyección:
Proceso puesto en evidencia
por la investigación analítica: el sujeto hace pasar, en forma fantasmática, de
"fuera" a "dentro", objetos y cualidades inherentes a estos
objetos.
Complejo:
Conjunto organizado de
representaciones y de recuerdos dotados de intenso valor afectivo, parcial o
totalmente inconscientes. Un complejo se forma a partir de las relaciones
interpersonales de la historia infantil.
Introversión:
Es término introducido por
Jung para designar, de un modo general, el desprendimiento de la libido de sus
objetos exteriores y su retirada hacia el mundo interno del sujeto. Freud
recogió el término, pero limitando su utilización a una retirada de la libido
que conduce a la carga de formaciones intrapsíquicas imaginarias
Pulsión:
Proceso dinámico consistente
en un impulso que hace tender al organismo hacia un fin, una fuerza que mueve
al aparato psíquico en una dirección determinada.
Fuente
de la pulsión:
Origen interno específico de
cada pulsión determinada, ya sea el lugar donde aparece la excitación y el
proceso somático.
Objeto
de la pulsión:
Aquello mediante lo cual la
pulsión busca alcanzar su fin o meta, es decir, su satisfacción.
Yo:
Instancia del aparato psíquico
que se diferencia tanto del ello como del superyó. Surge del ello y está en
relación con la adaptación a la realidad, esta mayormente ligado al consciente
y preconsciente.
Sentimiento
de inferioridad:
Sentimiento basado en una
inferioridad efectiva, que el sujeto intenta compensar a través de la búsqueda
de la superioridad.
Prueba
o examen de realidad:
Permite al sujeto distinguir
los estímulos procedentes del mundo exterior de los estímulos internos, y
evitar la posible confusión entre lo que el sujeto percibe y lo que meramente
se representa, confusión que se hallaría en el origen de la alucinación.
Conflicto
psíquico:
En psicoanálisis se habla de
conflicto cuando, en el sujeto, se oponen existencias internas contrarias. Se puede
dar de forma manifiesta o latente.
Defensa:
Conjunto de operaciones cuya
finalidad consiste en reducir o suprimir toda modificación susceptible de poner
en peligro la integridad y la constancia del individuo biopsicológico.
Mecanismos
de defensa:
Diferentes tipos de
operaciones en las cuales puede manifestarse la defensa. El mecanismo utilizado
depende de diversos factores.
Angustia:
Es un estado desagradable
vivido como sentimiento de inseguridad interior, que para Freud representa la
reacción del Yo ante una situación que evalúa como peligrosa.
Desarrollo
de angustia:
Si la señal de angustia no ha
resultado eficaz, el desarrollo de angustia es el proceso que puede llevar al
sujeto hasta una angustia automática, donde la angustia no se puede dominar.
Angustia
automática:
reacción del individuo cada
vez que se encuentra en una situación traumática, es decir, sometido a una
afluencia de excitaciones, de origen externo o interno, que es incapaz de
dominar.
Señal
de angustia:
un dispositivo puesto en
acción por el yo, ante una situación de peligro, con vistas a evitar el ser
desbordado por el aflujo de excitaciones.
Angustia
realista:
es la reacción del yo ante un
peligro exterior. Se asimila al miedo.
Angustia
neurótica:
a diferencia de la angustia
realista, esta angustia no se siente frente a la percepción de un peligro
exterior sino frente a uno interno, aunque éste sea inconsciente, o mejor, a
pesar de que el yo lo desconozca.
Conversión:
Consiste en la transposición
de un conflicto psíquico y una tentativa de resolución de este en síntomas
somáticos, motores, como parálisis y sensitivos como anestesias o dolores localizados.
Desplazamiento:
Si bien no es en sí una
defensa, puede ser utilizado defensivamente. Por ejemplo, para no sentir miedo
del padre, el pequeño Hans trasladaba ese temor a los caballos, transformados
entonces en objeto fobígeno.
Evitación:
el sujeto escapa de una
situación que él vive como peligrosa puesto que está asociada a un afecto
displacentero.
Inhibición:
Una actividad o función del yo
se frena, anula, enlentece o se impide, porque se asocia a un impulso rechazado
que provoca un afecto displacentero.
Aislamiento:
consiste en aislar un
pensamiento o un comportamiento de tal forma que se rompan sus conexiones con
otros pensamientos o con el resto de la existencia del sujeto.
Anulación
Mecanismo psicológico mediante
el cual el sujeto se esfuerza en actuar como si pensamientos, palabras, gestos
o actos pasados no hubieran ocurrido
Proyección:
Operación por medio de la cual
el sujeto expulsa de sí y localiza en el otro (persona o cosa) cualidades,
sentimientos, deseos, incluso "objetos", que no reconoce o que rechaza
en sí mismo.
Racionalización:
Procedimiento mediante el cual
el sujeto intenta dar una explicación coherente, desde el punto de vista
lógico, o aceptable desde el punto de vista moral, a una actitud, un acto, una
idea, un sentimiento, etc
Intelectualización:
Proceso en virtud del cual el
sujeto intenta dar una formulación discursiva y teórica a sus conflictos y a
sus emociones, con el fin de controlarlos.
Idealización:
proceso psíquico -que puede
llegar a ser usado como defensa- en virtud del cual se llevan a la perfección
las cualidades y el valor del objeto.
Identificación
con el agresor:
el sujeto, enfrentado a un
peligro exterior se identifica con su agresor, ya sea reasumiendo por su cuenta
la agresión en la misma forma, ya sea imitando física o moralmente a la persona
del agresor, ya sea adoptando ciertos símbolos de poder que lo designan.
Vuelta
en contra del sujeto:
Proceso por el cual la pulsión
reemplaza un objeto independiente por la propia persona. Por ejemplo, la rabia
contra alguna persona se descarga en contra del sujeto en un autocastigo.
Negación:
Proceso en virtud del cual el
sujeto, a pesar de formular uno de sus deseos, ideas o sentimientos hasta entonces
reprimido, sigue defendiéndose, negando que le pertenezca.
Desestimación
o repudio:
Consiste en un “rechazar” la
realidad El yo consciente no acepta algún dato nuevo de la realidad, al que
considera poco importante, quedándose con juicios establecidos previamente.
Neurosis:
Afección psicógena cuyos
síntomas son la expresión simbólica de un conflicto psíquico que tiene sus
raíces en la historia infantil del sujeto y constituyen compromisos entre el
deseo y la defensa
Histeria:
Clase de neurosis que ofrece
cuadros clínicos muy variados. Las dos formas sintomatológicas mejor aisladas
son la histeria de conversión, en la cual el conflicto psíquico se simboliza en
los más diversos síntomas corporales, La histeria se caracteriza por ciertos
tipos de mecanismo (represión, conversión, identificaciones histéricas), el
predominio del conflicto edípico y la fijación en la fase fálica.
Psicosis:
fundamentalmente una
perturbación primaria de la relación libidinal con la realidad, que conduce a
un apartamiento de ella y a una retirada de la libido sobre el yo.
Trauma:
Acontecimiento de la vida del
sujeto caracterizado por su intensidad, la incapacidad del sujeto de responder
a él adecuadamente y el trastorno y los efectos patógenos duraderos que provoca
en su organización psíquica.
Psicoterapia:
En sentido amplio, todo método
de tratamiento de los desórdenes psíquicos o corporales que utilice medios
psicológicos y, de manera más precisa, la relación del terapeuta con el
enfermo: hipnosis, sugestión, reeducación psicológica, persuasión, etc.; en
este sentido, el psicoanálisis es una forma de psicoterapia.
Abreacción:
Descarga emocional, por medio
de la cual un individuo se libera del afecto ligado al recuerdo de un
acontecimiento traumático, lo que evita que éste se convierta en patógeno o
siga siéndolo.
Asociación
libre:
método que consiste en
expresar sin discriminación todos los pensamientos que vienen a la mente, ya sea
a partir de un elemento dado ya sea de forma espontánea. El método de la
asociación libre es un componente esencial de la técnica psicoanalítica.
Interpretación:
Deducción, por medio de la
investigación analítica, del sentido latente existente en las manifestaciones
verbales y de comportamiento de un sujeto.
Construcción:
Una elaboración del analista
más extensa y más distante del material que la interpretación, y destinada
especialmente a reconstruir en sus aspectos tanto reales como fantaseados una
parte de la historia infantil del sujeto.
Material:
Término utilizado
corrientemente en psicoanálisis para designar el conjunto de palabras y
conductas del paciente, en cuanto constituyen una especie de materia prima que
se ofrece para las interpretaciones y construcciones.
Transferencia:
Designa, en psicoanálisis, el
proceso en virtud del cual los deseos inconscientes se actualizan sobre ciertos
objetos, dentro de un determinado tipo de relación establecida con ellos, y, de
un modo especial, dentro de la relación analítica.
Reacción
terapéutica negativa:
Fenómeno observado en algunas
curas psicoanalíticas y que constituye un tipo de resistencia a la curación
singularmente difícil de vencer: cada vez que cabría esperar, del progreso del
análisis, una mejoría, tiene lugar una agravación, como si ciertos individuos
prefirieran el sufrimiento a la curación.
Resistencia.
Durante la cura
psicoanalítica, se denomina resistencia todo aquello que, en los actos y palabras
del analizando, se opone al acceso de éste a su inconsciente.
miércoles, 6 de diciembre de 2017
Erik Erikson, Melanie Klein, Jhon Bowlby y Donald Winnicott
Erik Erikson
- Psicoanalista estadounidense de origen alemán. Tras estudiar arte en su juventud, conoció a Anna Freud, por influencia de la cual se estableció en Viena y se vinculó al movimiento psicoanalítico. En 1933 emigró a Estados Unidos, donde estudió la influencia cultural en el desarrollo psicológico trabajando con niños de diversas reservas indias.
- Erikson integró el psicoanálisis clínico y la antropología cultural matizando nuevos aspectos del desarrollo. Por un lado, enfatizó la influencia de factores psicosociales y socioculturales en el desarrollo del "Yo", y, por otro, propuso el desarrollo de la identidad como sucesión de etapas diferenciadas entre las que existen períodos de transición (crisis evolutivas), conceptualizando ocho crisis psicosociales o etapas del desarrollo de la identidad hacia la síntesis del "Yo".
A continuación se anexan las etapas psicosociales que desarrollo Erikson a partir de sus observaciones y su preparación psicoanalítica.

Melanie Klein
Psicoanalista británica de origen austriaco, pionera del análisis infantil y del estudio de las psicosis. Fue la última de los cuatro hijos de Moriz Reizes y Libusa Deutsch, ambos hebreos, descendientes de familias de rabinos. Sin embargo, fue educada de manera liberal, sin imposiciones religiosas.
A los veintiún años se casó con un ingeniero, Arthur S. Klein, de quien tuvo tres hijos, por lo que debió interrumpir sus estudios de medicina. En Budapest, donde se había trasladado en 1910 con su esposo, leyó La interpretación de los sueños, de Freud, y el interés que dicha obra despertó en ella la llevó a convertirse en la principal refundadora del psicoanálisis. Melanie Klein supo observar y tratar fenómenos psíquicos hasta entonces ignorados. Ferenczi la animó a que psicoanalizara a niños, pero las investigaciones que emprendieron juntos no le resultaron satisfactorias.
En el Congreso de Psicoanálisis de La Haya conoció a K. Abraham, quien intuyó su genialidad y la escogió para un segundo análisis en Berlín, pero Abraham murió al cabo de sólo nueve meses. En cualquier caso, el encuentro fue decisivo para Melanie Klein, que se consideró siempre continuadora de sus ideas. La rivalidad con Anna Freud, que también había empezado a psicoanalizar a niños partiendo de premisas divergentes, así como los continuos ataques que suscitaban tanto sus descubrimientos como su fuerte personalidad, la llevaron a aceptar la invitación de su simpatizante, Jones, y en 1926 se estableció en Londres.
Allí continuaron las polémicas, pero el ambiente cultural, más abierto, le permitió tener alumnos de gran valía (H. Segal, H. Rosenfeld, R. Money-Kyrle, D. Meltzer y otros, conocidos como la Escuela Inglesa). Al cabo de pocos decenios creció el número de sus seguidores, sobre todo en Europa y en América del Sur.
Después de su primer trabajo, The development of a child (1923), dirigió su atención al período de la vida psíquica de la primerísima infancia, marcada por la relación entre madre e hijo. Elaboró la técnica del juego para psicoanalizar a los niños, pero también influyó radicalmente sobre la teoría y la técnica aplicadas a adultos: reformuló el complejo de Edipo y destacó la importancia de la agresividad y la destructividad.
Hubo mas aportaciones que en seguida mencionare.
Relaciones Objetales
La teoría psicoanalítica de Melanie Klein se basa principalmente en su teoría de las relaciones objetales. En esta teoría se establece que el sujeto se relaciona con el medio a partir de las sensaciones e impulsos que siente y proyecta sobre los objetos de su impulso. Las relaciones con dichos objetos generan huellas permanentes que marcarán la futura relación con otros, internalizándose las experiencias vividas y originándose en base a ellas la estructura psicológica del sujeto.
El individuo y su desarrollo
En la teoría psicoanalítica de Klein, el ser humano se encuentra desde el nacimiento en un constante estado de conflicto entre pulsiones de vida o amor y de muerte u odio. A lo largo del desarrollo del ser, el sujeto deberá ir superando las etapas y conflictos propios de la etapa vital que se está viviendo, forjando un equilibrio entre lo externo y lo interno a través de las relaciones con los diferentes objetos y enriqueciendo con el tiempo su yo, personalidad y carácter.
Durante dicho desarrollo el individuo va a pasar por diferentes fases, variando el modo en que captamos la realidad y relacionamos nuestros impulsos y deseos con ella y alcanzando diferentes hitos y aspectos que nos ayuden a generar un yo integrado que nos permita hacer frente a los conflictos entre los deseos propios del ello y la censura del superyó.
Las posiciones del desarrollo
En la teoría psicoanalítica de Melanie Klein se establece que a lo largo del desarrollo el ser humano pasa por una serie de etapas en las cuales va desarrollando el yo y las relaciones con el entorno. Concretamente, establece la presencia de dos posiciones concretas en la infancia en que las relaciones objetales y las ansiedades derivadas de ellas van evolucionando hacia una integración del yo, la posición esquizo-paranoide y la posición depresiva.
La autora propone un momento de aparición de cada uno, pero no niega la posibilidad de que sujetos adultos sufran algún tipo de regresión y/o fijación en alguna de ellas. Así, la posición esquizo-paranoide estaría más vinculada al surgimiento de trastornos psicóticos y la depresiva a los neuróticos.
1. Posición esquizo-paranoide
Esta posición aparece siendo el primer tipo de relación objetal, iniciada con el nacimiento y que tiende a durar hasta los seis meses de edad. En esta etapa inicial del desarrollo, el niño aún no es capaz de identificar qué es el yo y que no, teniendo un pensamiento concreto y no siendo capaz de distinguir elementos holísticos.
Al no ser capaz de distinguir el yo del no yo el niño no puede integrar la existencia conjunta de aspectos gratificantes y aversivos en un mismo objeto, con lo que reacciona identificando los objetos de forma parcial haciendo que considera la existencia de uno bueno que le cuida y otro malo que le daña o frustra (denominándose escisión a este mecanismo de defensa), proyectando en ellos sus impulsos e intentos. El ejemplo más importante y que más marcará al infante es el del pecho materno, que en ocasiones le amamanta y en otras le frustra.
Debido a la existencia de un objeto malo, persecutorio, el infante desarrollará ansiedad y angustia ante la idea de que éste pueda atacarle. De este modo, se desarrolla un miedo paranoide que a su vez despertará instintos agresivos y sádicos hacia el objeto. Asimismo, son frecuentes la confusión y angustia ante el desconocimiento de qué objeto se va a encontrar.
2. Posición depresiva
Según el niño va madurando, empieza a tener un mayor desarrollo del yo y una mejor capacidad de discernimiento de lo que es el yo de lo que no, siendo ahora capaz de observar que los objetos son independientes de sí mismos. Esta etapa surge alrededor de los seis meses después del nacimiento.
Se incorpora e introyecta el aspecto bueno de los objetos, concretamente del pecho materno, y el niño es capaz de integrar los aspectos agradables y desagradables de los objetos. Poco a poco se ha pasado a poder ver los objetos como un solo elemento que en ocasiones puede ser bueno y en otras malo.
Disminuyen las pulsiones agresivas, y al observar que el objeto es un ente independiente nace el miedo y la ansiedad ante la posibilidad de su pérdida. Así pues, en esta posición o etapa aparecen angustias de tipo depresivo, que se añaden a las propias de la posición anterior. Nacen los sentimientos de culpa y gratitud hacia los objetos, y empiezan a aplicarse mecanismos de defensa como la represión de instintos y el desplazamiento.
El complejo de Edipo
Uno de los conceptos más polémicos de la teoría psicoanalítica es el complejo de Edipo, que según Freud aparece a lo largo de la etapa fálica alrededor de los tres años de edad. En la teoría psicoanalítica de Melanie Klein este complejo es bastante anterior, apareciendo junto a la integración de los objetos parciales en un objeto total durante la posición depresiva.
Dicho de otro modo, Klein considera que existe un complejo de Edipo desde el momento en que el niño es capaz de discernir que sus progenitores son individuos ajenos a él, observando que existe un vínculo entre ellos del que él no forma parte. El niño proyecta sus deseos en dicho vínculo, generandose envidia y provocando sentimientos ambivalentes al respecto.
El juego simbólico y la fantasía inconsciente
La capacidad para expresarse verbalmente y exteriorizar mediante la palabra pensamientos, emociones, deseos y vivencias se va desarrollando a lo largo de la vida. Esta capacidad requiere un cierto nivel de desarrollo madurativo y de aprendizaje, así como de una cierta capacidad de introspección.
Así pues, para un niño que no ha finalizado su desarrollo es sumamente complejo ser capaz de expresar sus pulsiones, deseos y angustias. Este es uno de los principales motivos por los cuales el método de la asociación libre propio del psicoanálisis freudiano no podía ser originalmente aplicado a niños.
Sin embargo, los elementos pulsionales, los deseos y miedos que forman parte de cada uno, están presentes desde el nacimiento. Para la teoría psicoanalítica de Melanie Klein, si bien en la infancia dichos elementos pueden no ser conscientes pueden encontrarse simbolizadas en la generación de fantasías. De este modo, las fantasías inconscientes actúan como método de expresión de los instintos básicos y las angustias, proyectándose éstos en el juego y dirigiendo en gran medida la actitud y la conducta infantil.
En este aspecto, una de las contribuciones más valoradas por parte de la teoría psicoanalítica de Melanie Klein es la introducción del juego simbólico como método de evaluación y trabajo con menores. Para Klein, el juego es un método de comunicación en el que el infante exterioriza sus inquietudes y deseos primigenios de forma indirecta. De este modo, analizando el simbolismo encerrado en el proceso de juego es posible observar las fantasías inconscientes que rigen la conducta del niño de un modo análogo al empleado en los métodos de asociación libre aplicados en adultos.
A la hora de utilizar el juego simbólico es muy importante el setting o ajuste de la situación, es decir tener en cuenta que la necesidad de que las sesiones, el tipo de mobiliario y juguetes sean adecuados para el niño de manera que no le venga impuesto como debe jugar. El niño debe escoger aquellos juguetes que quiera utilizar por sí mismo.
Jhon Bowlby
Biografía de John Bowlby
Edward John Mostyn Bowlby, más popularmente conocido como John Bowlby, nació en Londres el 26 de febrero de 1907. Hijo de Sir Anthony Alfred Bowlby, que tendría el título de barón como cirujano de la casa real, y de Mary Bridget Mostyn, fue educado como el cuarto de seis hermanos en un entorno acaudalado de la alta sociedad burguesa.
En aquella época las clases altas solían dejar a los pequeños al cuidado del servicio, disponiendo de niñeras que los cuidaban.
Infancia
Los primeros años de John Bowlby transcurrieron al cuidado pues de una cuidadora llamada Minnie, teniendo poco contacto con su madre. Sin embargo, a los cuatro años esta dejaría el servicio doméstico de la familia, causándole su partida un gran sufrimiento y sensación de pérdida al pequeño. Aunque fue sustituida, la nueva niñera tenía un carácter frío que no le hacía sentir cómodo.
En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, lo que hizo que el padre del menor se enrolara y se volviera una figura ausente de la que Bowlby y sus hermanos apenas tendrían noticias al no compartir su progenitora el contenido de las misivas que éste enviaba.
Unos años después de ello sería enviado a un internado, en parte como manera de mantenerlos protegidos en caso de ataque. Este conjunto de eventos le generarían un gran dolor, que probablemente contribuyó a que con el tiempo sintiera la necesidad de trabajar aspectos como la vinculación, la ansiedad de separación y el miedo a la pérdida en menores.
Formación académica
Tras varios años de internado, estudió en el Colegio Naval de Dartnorth. Tras ello intentaría entrar a estudiar medicina en la Universidad de Cambridge, pero durante la realización de dichos estudios empezó a verse atraído por la psicología y los abandona para posteriormente empezar a formarse en psicología en el Trinity College de la misma Universidad de Cambridge. Su interés principal se encontraba en la infancia y el período de desarrollo.
Tras graduarse, empezaría a hacer diversos estudios sobre menores delincuentes y desadaptados, observando que con frecuencia procedían de familias desestructuradas o habían sufrido malos tratos.
Teoría del apego
A continuación se presenta su teoría acerca de los apegos.
En este caso, apego se refiere a un vínculo emocional desarrollado entre el bebé y sus tutores, ya sean padres biológicos, padres adoptivos u otros cuidadores. El vínculo emocional del apego crea en el niño una sensación emocional que Bowlby considera indispensable para el desarrollo de la personalidad. En este sentido, el psicólogo fundamentó tres tipos de apego diferenciados según la situación del pequeño y el acceso y conducta del adulto
1. Apego seguro
Se produce cuando el bebé está seguro de las muestras de protección, cariño y disponibilidad que recibe de la figura de su afecto. Desarrolla en el niño un concepto positivo y confiado de sí mismo. Se crean relaciones más estables, satisfactorias e integradoras.
2. Apego ansioso
En este caso, la figura del afecto del bebé solo ofrece apego y disponibilidad física y emocional de forma intermitente. Es decir, que no está siempre disponible.
Esta situación crea temor y ansiedad. Las habilidades emocionales del pequeño se desarrollan de forma inconsistente. Se forma un gran deseo de intimidad, pero va acompañado de inseguridad.
3. Apego desorientado
En este caso el cuidador ofrece respuestas desproporcionadas a las necesidades del niño. En su desesperación, puede entrar en procesos disociativos. La conducta del adulto es muy desorientadora para el bebé, generando también una gran ansiedad e inseguridad.
Donald Winnicott
uPediatra
y psicanalista inglés.
uNacido
en una familia acomodada donde su padre llegó a ser Sir y era el pequeño de la
familia (le precedían 2 hermanas).
uDespués
de graduarse como médico entró a trabajar en el Hospital de Niños de Paddington
Green, Londres donde trabajó por más de 40 años.
uTrabajando
como pediatra se interesó en el psicoanálisis al conocer a Ernest Jones
(psicoanalista y escritor).
uPosteriormente,
ingresó como miembro en la Sociedad Psicoanalítica Británica de la que llegó a
ser presidente al final de su vida.
uDurante la Segunda Guerra Mundial
estudió efectos psíquicos en los niños, sobre todo en los más pequeños debido a
la separación de los padres.
uSu investigación se centró en niños
emigrados de Londres por miedo a los bombardeos y acomodados en “hogares de
acogida” hasta el final de la guerra y usó también de estudio las reacciones de
estos niños al regresar con sus familias.
uFue de los pocos que se opuso al
uso del electroshock.
Teoría de Winnicott
Menciona
los tipos de dependencia de Madre-hijo:
uDependencia extrema se da de
0 a 6 meses es la etapa de adaptación, estado de función con la madre.
uDependencia relativa: se da de 6 a
18 meses es cuando empieza a interactuar y a incorporarse en el entorno social
uHacia la independencia: se da de 18 a 36 meses en esta etapa la
independencia no es completa ya que pueden haber regresiones a momentos de
dependencia como la adolescencia.
Nombra
fases que influyen en el proceso de desarrollo del bebe y de su
personalidad en el cuidado maternal:
uSostenimiento o Holding (0 a 3
meses) es dependencia absoluta, es la manera en la que la madre sostiene física
y psicológicamente, es el modo en el le transmite vínculos afectivos al
bebe mediante la lactancia
uManipulación o Handling (5 a 6 meses) es dependencia
relativa que le permite al niño manipular las situaciones
uPresentación Objetal (3 años aprox.) Es
independencia es la relación inicial de la madre con su hijo, la
capacidad de relacionarse con objetos.
Depende de estas 3 fases es
donde se forman un tipo de Self.
uEl Falso Self es una “mascara”, no es espontáneo ya que se reconoce vagamente, suele
ser imitador ya que se identifica con modelos positivos, produce sensación de
irrealidad
uVerdadero Self es la verdadera personalidad expresando con facilidad sus emociones,
precede los gestos espontáneos y la idea personal.
Actitudes principales que forman parte de la niñez
uLa agresividad:
Considera a la agresión desde una
perspectiva diferente a como se la definía en las grandes teorías
psicoanalíticas de su época.
Para Winnicott el odio no es una
emoción inicial en el bebé, sino que aparece muy tardíamente e implica poder
reconocer al enemigo como otro.
uLa tendencia antisocial:
Representa el reclamo del niño que
desea recuperar un estado de bienestar perdido; Winnicott plantea que tal
tendencia puede estar presente tanto en el niño sano como en el que sufre de
algún trastorno psíquico. Al respecto este autor pone un ejemplo en el que el
niño puede ser privado de la satisfacción de sus necesidades:
Objetos
transicionales
uWinnicott observa que en el niño recién nacido existe un estado
intermedio entre la tendencia a usar el puño o los dedos para estimular la zona
oral en una forma "subjetiva" o "narcisista", y su salida
al mundo de los objetos reales, objetivos, representados por un osito o un
muñeco con el cual el bebé juega poco tiempo después.
uEste espacio no es interior al aparato psíquico, pero tampoco pertenece
del todo a la realidad exterior y, como veremos luego, constituye el campo
intermedio en el que se desarrollarán tanto el juego como otras experiencias
culturales.
uDicho objeto transicional no es el bebé, pero tampoco es concebido por
éste como exterior a sí mismo. Posee características subjetivas a la vez que
otras propias del mundo externo, representado esencialmente por la madre.
Elección del objeto
uPara que se produzca la continuidad de esta experiencia transicional,
el objeto "seleccionado" debe cumplir una serie de características
que Winnicott resume como sigue:
uEl bebé adquiere derechos sobre el objeto, y el mundo exterior los
acepta. Sin embargo, esta adquisición representa al mismo tiempo una cierta
renuncia a la omnipotencia simbiótica;
u - el objeto es amado y acunado, pero también mutilado con excitación;
u- se le atribuye cierta vitalidad, como si tuviera vida propia;
u- nunca debe cambiar (por ejemplo ser lavado) a menos que el bebé lo
haga; su catexia afectiva sufre una descarga
gradual.
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