sábado, 3 de febrero de 2018

Periodos de la psicología


Psicoanálisis

Glosario de psicoanálisis
Psicoanálisis
Fue desarrollado por Sigmund Freud y es una disciplina que puede separarse en tres niveles:
1.    Método de investigación.
2.    Método de psicoterapia.
3.    Un conjunto de teorías psicológicas y psicopatológicas.

Aparato psíquico:
De forma más simple se pude definir como la mente humana, sin embargo, Freud utilizaba el termino “aparato” para resaltar la capacidad de manejar y transformar la energía que se contiene en la psique.

Huella mnémica:
Es la forma en la que se graban los acontecimientos en la memoria, son guardadas en diferentes sistemas, están en el sistema permanente, pero solo se reactivan o vuelven presentes en situaciones puntuales cuando la huella mnémica es cargada.

Asociación:
Es toda ligazón entre dos o más elementos psíquicos.
Energía de catexis:
Es un factor cuantitativo de las operaciones del aparato psíquico

Catexis:
Es la carga de energía que recibe una representación. Implica una movilización y transformación por el aparato psíquico de energía pulsional.

Energía libre:
La energía fluye del modo más rápido y más directo posible.

Energía ligada:
La energía se encuentra ligada, lo cual hace que la descarga se halle retardada y controlada.

Principio de constancia:
La tendencia del aparato psíquico de mantener la excitación contenida en un nivel bajo, tanto como sea posible; este principio conduce a la homeostasis.


Principio de inercia:
Las neuronas tienden a descarga completamente las cantidades de energía que reciben, se trata del primer principio propuesto por Freud, del cual se desarrollarían el de constancia y el de nirvana.

Principio de nirvana:
La tendencia del aparato psíquico a reducir a cero toda magnitud de excitación de origen externo o interno, esta relacionado a la pulsión de muerte.

Principio de placer:
Uno de los dos principios que, según Freud, rigen el funcionamiento mental: el conjunto de la actividad psíquica tiene por finalidad evitar el displacer y procurar el placer.

Principio de realidad:
La búsqueda de la satisfacción ya no se realiza por los caminos más cortos, sino mediante rodeos, y aplaza su resultado en función de las condiciones impuestas por el mundo externo.

Compulsión de repetición:
Es un proceso que no puede ser reprimido y de origen inconsciente, en virtud del cual el sujeto se sitúa activamente en situaciones penosas, repitiendo así experiencias antiguas, sin recordar el prototipo de ellas, teniendo la impresión de que lo hace por primera vez y motivado por algo del momento.

Inconsciente:
En un sentido tópico, la expresión sustantiva “El Inconsciente” designa uno de los sistemas definidos por Freud dentro del marco de su primera teoría del aparato psíquico; está constituido por contenidos reprimidos, a los que ha sido negado el acceso al sistema preconsciente-consciente por la acción de la represión.

Preconsciente:
Éstos no están presentes en el campo actual de la conciencia y son, por consiguiente, inconscientes en el sentido descriptivo del término, pero se diferencian de los contenidos del sistema inconsciente por el hecho de que son accesibles a la conciencia.

Conciencia:
Desde el punto de vista tópico, el sistema percepción-conciencia se sitúa en la periferia del aparato psíquico, recibiendo a la vez las informaciones del mundo exterior y las provenientes del interior.

Desplazamiento:
Consiste en que el acento, el interés, la intensidad de una representación puede desprenderse de ésta para pasar a otras representaciones originalmente poco intensas

Derivado o retoño del inconsciente:
Hace referencia a aquello que se intenta reprimir, pero vuelve a brotar, estos retoños o derivados pueden ser múltiples fenómenos.

Formaciones del inconsciente:
Designa los fenómenos en que las leyes del Inconsciente se ven con mayor claridad: el chiste, el sueño, el síntoma, el lapsus.

Acto fallido:
Acto en el cual no se obtiene el resultado explícitamente perseguido, sino que se encuentra reemplazado por otro.

Sueño:
Actividad psíquica que se produce cuando el sujeto duerme y que emana de lo reprimido.

Contenido manifiesto:
Es aquello que es verbalizado y superficial el cual se intenta interpretar por medio del método analítico.

Contenido latente:
Conjunto de significaciones a las que conduce el análisis de una producción del inconsciente, especialmente el sueño.

Deformación:
Efecto global del trabajo del sueño: las ideas latentes se transforman en un producto manifiesto difícil de reconocer.

Simbolismo:
En un sentido amplio, modo de representación indirecta y figurada de una idea, de un conflicto, de un deseo inconscientes; en este sentido, puede considerarse en psicoanálisis como simbólica toda formación sustitutiva.

Recuerdo encubridor:
recuerdo infantil que se caracteriza a la vez por su singular nitidez y la aparente insignificancia de su contenido. Su análisis conduce al descubrimiento de experiencias infantiles importantes y de fantasmas inconscientes.

Deseo:
En la concepción dinámica freudiana, uno de los polos del conflicto defensivo. El deseo inconsciente tiende a cumplirse según las primeras experiencias de satisfacción.

Represión:
En sentido propio: operación por medio de la cual el sujeto intenta rechazar o mantener en el inconsciente representaciones ligados a una pulsión. Se produce cuando satisfacer la pulsión podría provocar displacer según otras exigencias

Introyección:
Proceso puesto en evidencia por la investigación analítica: el sujeto hace pasar, en forma fantasmática, de "fuera" a "dentro", objetos y cualidades inherentes a estos objetos.

Complejo:
Conjunto organizado de representaciones y de recuerdos dotados de intenso valor afectivo, parcial o totalmente inconscientes. Un complejo se forma a partir de las relaciones interpersonales de la historia infantil.

Introversión:
Es término introducido por Jung para designar, de un modo general, el desprendimiento de la libido de sus objetos exteriores y su retirada hacia el mundo interno del sujeto. Freud recogió el término, pero limitando su utilización a una retirada de la libido que conduce a la carga de formaciones intrapsíquicas imaginarias

Pulsión:
Proceso dinámico consistente en un impulso que hace tender al organismo hacia un fin, una fuerza que mueve al aparato psíquico en una dirección determinada.

Fuente de la pulsión:
Origen interno específico de cada pulsión determinada, ya sea el lugar donde aparece la excitación y el proceso somático.

Objeto de la pulsión:
Aquello mediante lo cual la pulsión busca alcanzar su fin o meta, es decir, su satisfacción.



Yo:
Instancia del aparato psíquico que se diferencia tanto del ello como del superyó. Surge del ello y está en relación con la adaptación a la realidad, esta mayormente ligado al consciente y preconsciente.

Sentimiento de inferioridad:
Sentimiento basado en una inferioridad efectiva, que el sujeto intenta compensar a través de la búsqueda de la superioridad.

Prueba o examen de realidad:
Permite al sujeto distinguir los estímulos procedentes del mundo exterior de los estímulos internos, y evitar la posible confusión entre lo que el sujeto percibe y lo que meramente se representa, confusión que se hallaría en el origen de la alucinación.

Conflicto psíquico:
En psicoanálisis se habla de conflicto cuando, en el sujeto, se oponen existencias internas contrarias. Se puede dar de forma manifiesta o latente.

Defensa:
Conjunto de operaciones cuya finalidad consiste en reducir o suprimir toda modificación susceptible de poner en peligro la integridad y la constancia del individuo biopsicológico.

Mecanismos de defensa:
Diferentes tipos de operaciones en las cuales puede manifestarse la defensa. El mecanismo utilizado depende de diversos factores.

Angustia:
Es un estado desagradable vivido como sentimiento de inseguridad interior, que para Freud representa la reacción del Yo ante una situación que evalúa como peligrosa.

Desarrollo de angustia:
Si la señal de angustia no ha resultado eficaz, el desarrollo de angustia es el proceso que puede llevar al sujeto hasta una angustia automática, donde la angustia no se puede dominar.

Angustia automática:
reacción del individuo cada vez que se encuentra en una situación traumática, es decir, sometido a una afluencia de excitaciones, de origen externo o interno, que es incapaz de dominar.


Señal de angustia:
un dispositivo puesto en acción por el yo, ante una situación de peligro, con vistas a evitar el ser desbordado por el aflujo de excitaciones.

Angustia realista:
es la reacción del yo ante un peligro exterior. Se asimila al miedo.

Angustia neurótica:
a diferencia de la angustia realista, esta angustia no se siente frente a la percepción de un peligro exterior sino frente a uno interno, aunque éste sea inconsciente, o mejor, a pesar de que el yo lo desconozca.

Conversión:
Consiste en la transposición de un conflicto psíquico y una tentativa de resolución de este en síntomas somáticos, motores, como parálisis y sensitivos como anestesias o dolores localizados.

Desplazamiento:
Si bien no es en sí una defensa, puede ser utilizado defensivamente. Por ejemplo, para no sentir miedo del padre, el pequeño Hans trasladaba ese temor a los caballos, transformados entonces en objeto fobígeno.

Evitación:
el sujeto escapa de una situación que él vive como peligrosa puesto que está asociada a un afecto displacentero.

Inhibición:
Una actividad o función del yo se frena, anula, enlentece o se impide, porque se asocia a un impulso rechazado que provoca un afecto displacentero.

Aislamiento:
consiste en aislar un pensamiento o un comportamiento de tal forma que se rompan sus conexiones con otros pensamientos o con el resto de la existencia del sujeto.

Anulación
Mecanismo psicológico mediante el cual el sujeto se esfuerza en actuar como si pensamientos, palabras, gestos o actos pasados no hubieran ocurrido


Proyección:
Operación por medio de la cual el sujeto expulsa de sí y localiza en el otro (persona o cosa) cualidades, sentimientos, deseos, incluso "objetos", que no reconoce o que rechaza en sí mismo.

Racionalización:
Procedimiento mediante el cual el sujeto intenta dar una explicación coherente, desde el punto de vista lógico, o aceptable desde el punto de vista moral, a una actitud, un acto, una idea, un sentimiento, etc

Intelectualización:
Proceso en virtud del cual el sujeto intenta dar una formulación discursiva y teórica a sus conflictos y a sus emociones, con el fin de controlarlos.

Idealización:
proceso psíquico -que puede llegar a ser usado como defensa- en virtud del cual se llevan a la perfección las cualidades y el valor del objeto.

Identificación con el agresor:
el sujeto, enfrentado a un peligro exterior se identifica con su agresor, ya sea reasumiendo por su cuenta la agresión en la misma forma, ya sea imitando física o moralmente a la persona del agresor, ya sea adoptando ciertos símbolos de poder que lo designan.

Vuelta en contra del sujeto:
Proceso por el cual la pulsión reemplaza un objeto independiente por la propia persona. Por ejemplo, la rabia contra alguna persona se descarga en contra del sujeto en un autocastigo.

Negación:
Proceso en virtud del cual el sujeto, a pesar de formular uno de sus deseos, ideas o sentimientos hasta entonces reprimido, sigue defendiéndose, negando que le pertenezca.

Desestimación o repudio:
Consiste en un “rechazar” la realidad El yo consciente no acepta algún dato nuevo de la realidad, al que considera poco importante, quedándose con juicios establecidos previamente.


 Neurosis:
Afección psicógena cuyos síntomas son la expresión simbólica de un conflicto psíquico que tiene sus raíces en la historia infantil del sujeto y constituyen compromisos entre el deseo y la defensa

Histeria:
Clase de neurosis que ofrece cuadros clínicos muy variados. Las dos formas sintomatológicas mejor aisladas son la histeria de conversión, en la cual el conflicto psíquico se simboliza en los más diversos síntomas corporales, La histeria se caracteriza por ciertos tipos de mecanismo (represión, conversión, identificaciones histéricas), el predominio del conflicto edípico y la fijación en la fase fálica.

Psicosis:
fundamentalmente una perturbación primaria de la relación libidinal con la realidad, que conduce a un apartamiento de ella y a una retirada de la libido sobre el yo.

Trauma:
Acontecimiento de la vida del sujeto caracterizado por su intensidad, la incapacidad del sujeto de responder a él adecuadamente y el trastorno y los efectos patógenos duraderos que provoca en su organización psíquica.

Psicoterapia:
En sentido amplio, todo método de tratamiento de los desórdenes psíquicos o corporales que utilice medios psicológicos y, de manera más precisa, la relación del terapeuta con el enfermo: hipnosis, sugestión, reeducación psicológica, persuasión, etc.; en este sentido, el psicoanálisis es una forma de psicoterapia.

Abreacción:
Descarga emocional, por medio de la cual un individuo se libera del afecto ligado al recuerdo de un acontecimiento traumático, lo que evita que éste se convierta en patógeno o siga siéndolo.

Asociación libre:
método que consiste en expresar sin discriminación todos los pensamientos que vienen a la mente, ya sea a partir de un elemento dado ya sea de forma espontánea. El método de la asociación libre es un componente esencial de la técnica psicoanalítica.


Interpretación:
Deducción, por medio de la investigación analítica, del sentido latente existente en las manifestaciones verbales y de comportamiento de un sujeto.

Construcción:
Una elaboración del analista más extensa y más distante del material que la interpretación, y destinada especialmente a reconstruir en sus aspectos tanto reales como fantaseados una parte de la historia infantil del sujeto.

Material:
Término utilizado corrientemente en psicoanálisis para designar el conjunto de palabras y conductas del paciente, en cuanto constituyen una especie de materia prima que se ofrece para las interpretaciones y construcciones.

Transferencia:
Designa, en psicoanálisis, el proceso en virtud del cual los deseos inconscientes se actualizan sobre ciertos objetos, dentro de un determinado tipo de relación establecida con ellos, y, de un modo especial, dentro de la relación analítica.

Reacción terapéutica negativa:
Fenómeno observado en algunas curas psicoanalíticas y que constituye un tipo de resistencia a la curación singularmente difícil de vencer: cada vez que cabría esperar, del progreso del análisis, una mejoría, tiene lugar una agravación, como si ciertos individuos prefirieran el sufrimiento a la curación.

Resistencia.

Durante la cura psicoanalítica, se denomina resistencia todo aquello que, en los actos y palabras del analizando, se opone al acceso de éste a su inconsciente.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Erik Erikson, Melanie Klein, Jhon Bowlby y Donald Winnicott



Erik Erikson


  • Psicoanalista estadounidense de origen alemán. Tras estudiar arte en su juventud, conoció a Anna Freud, por influencia de la cual se estableció en Viena y se vinculó al movimiento psicoanalítico. En 1933 emigró a Estados Unidos, donde estudió la influencia cultural en el desarrollo psicológico trabajando con niños de diversas reservas indias.
  • Erikson integró el psicoanálisis clínico y la antropología cultural matizando nuevos aspectos del desarrollo. Por un lado, enfatizó la influencia de factores psicosociales y socioculturales en el desarrollo del "Yo", y, por otro, propuso el desarrollo de la identidad como sucesión de etapas diferenciadas entre las que existen períodos de transición (crisis evolutivas), conceptualizando ocho crisis psicosociales o etapas del desarrollo de la identidad hacia la síntesis del "Yo".

A continuación se anexan las etapas psicosociales que desarrollo Erikson a partir de sus observaciones y su preparación psicoanalítica.

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Melanie Klein

Psicoanalista británica de origen austriaco, pionera del análisis infantil y del estudio de las psicosis. Fue la última de los cuatro hijos de Moriz Reizes y Libusa Deutsch, ambos hebreos, descendientes de familias de rabinos. Sin embargo, fue educada de manera liberal, sin imposiciones religiosas.

A los veintiún años se casó con un ingeniero, Arthur S. Klein, de quien tuvo tres hijos, por lo que debió interrumpir sus estudios de medicina. En Budapest, donde se había trasladado en 1910 con su esposo, leyó La interpretación de los sueños, de Freud, y el interés que dicha obra despertó en ella la llevó a convertirse en la principal refundadora del psicoanálisis. Melanie Klein supo observar y tratar fenómenos psíquicos hasta entonces ignorados. Ferenczi la animó a que psicoanalizara a niños, pero las investigaciones que emprendieron juntos no le resultaron satisfactorias.
En el Congreso de Psicoanálisis de La Haya conoció a K. Abraham, quien intuyó su genialidad y la escogió para un segundo análisis en Berlín, pero Abraham murió al cabo de sólo nueve meses. En cualquier caso, el encuentro fue decisivo para Melanie Klein, que se consideró siempre continuadora de sus ideas. La rivalidad con Anna Freud, que también había empezado a psicoanalizar a niños partiendo de premisas divergentes, así como los continuos ataques que suscitaban tanto sus descubrimientos como su fuerte personalidad, la llevaron a aceptar la invitación de su simpatizante, Jones, y en 1926 se estableció en Londres.
Allí continuaron las polémicas, pero el ambiente cultural, más abierto, le permitió tener alumnos de gran valía (H. Segal, H. Rosenfeld, R. Money-Kyrle, D. Meltzer y otros, conocidos como la Escuela Inglesa). Al cabo de pocos decenios creció el número de sus seguidores, sobre todo en Europa y en América del Sur. 
Después de su primer trabajo, The development of a child (1923), dirigió su atención al período de la vida psíquica de la primerísima infancia, marcada por la relación entre madre e hijo. Elaboró la técnica del juego para psicoanalizar a los niños, pero también influyó radicalmente sobre la teoría y la técnica aplicadas a adultos: reformuló el complejo de Edipo y destacó la importancia de la agresividad y la destructividad.
Hubo mas aportaciones que en seguida mencionare.

Relaciones Objetales

La teoría psicoanalítica de Melanie Klein se basa principalmente en su teoría de las relaciones objetales. En esta teoría se establece que el sujeto se relaciona con el medio a partir de las sensaciones e impulsos que siente y proyecta sobre los objetos de su impulso. Las relaciones con dichos objetos generan huellas permanentes que marcarán la futura relación con otros, internalizándose las experiencias vividas y originándose en base a ellas la estructura psicológica del sujeto. 


El individuo y su desarrollo
En la teoría psicoanalítica de Klein, el ser humano se encuentra desde el nacimiento en un constante estado de conflicto entre pulsiones de vida o amor y de muerte u odio. A lo largo del desarrollo del ser, el sujeto deberá ir superando las etapas y conflictos propios de la etapa vital que se está viviendo, forjando un equilibrio entre lo externo y lo interno a través de las relaciones con los diferentes objetos y enriqueciendo con el tiempo su yo, personalidad y carácter.
Durante dicho desarrollo el individuo va a pasar por diferentes fases, variando el modo en que captamos la realidad y relacionamos nuestros impulsos y deseos con ella y alcanzando diferentes hitos y aspectos que nos ayuden a generar un yo integrado que nos permita hacer frente a los conflictos entre los deseos propios del ello y la censura del superyó.

Las posiciones del desarrollo
En la teoría psicoanalítica de Melanie Klein se establece que a lo largo del desarrollo el ser humano pasa por una serie de etapas en las cuales va desarrollando el yo y las relaciones con el entorno. Concretamente, establece la presencia de dos posiciones concretas en la infancia en que las relaciones objetales y las ansiedades derivadas de ellas van evolucionando hacia una integración del yo, la posición esquizo-paranoide y la posición depresiva. 
La autora propone un momento de aparición de cada uno, pero no niega la posibilidad de que sujetos adultos sufran algún tipo de regresión y/o fijación en alguna de ellas. Así, la posición esquizo-paranoide estaría más vinculada al surgimiento de trastornos psicóticos y la depresiva a los neuróticos.

1. Posición esquizo-paranoide

Esta posición aparece siendo el primer tipo de relación objetal, iniciada con el nacimiento y que tiende a durar hasta los seis meses de edad. En esta etapa inicial del desarrollo, el niño aún no es capaz de identificar qué es el yo y que no, teniendo un pensamiento concreto y no siendo capaz de distinguir elementos holísticos.
Al no ser capaz de distinguir el yo del no yo el niño no puede integrar la existencia conjunta de aspectos gratificantes y aversivos en un mismo objeto, con lo que reacciona identificando los objetos de forma parcial haciendo que considera la existencia de uno bueno que le cuida y otro malo que le daña o frustra (denominándose escisión a este mecanismo de defensa), proyectando en ellos sus impulsos e intentos. El ejemplo más importante y que más marcará al infante es el del pecho materno, que en ocasiones le amamanta y en otras le frustra.
Debido a la existencia de un objeto malo, persecutorio, el infante desarrollará ansiedad y angustia ante la idea de que éste pueda atacarle. De este modo, se desarrolla un miedo paranoide que a su vez despertará instintos agresivos y sádicos hacia el objeto. Asimismo, son frecuentes la confusión y angustia ante el desconocimiento de qué objeto se va a encontrar.
2. Posición depresiva
Según el niño va madurando, empieza a tener un mayor desarrollo del yo y una mejor capacidad de discernimiento de lo que es el yo de lo que no, siendo ahora capaz de observar que los objetos son independientes de sí mismos. Esta etapa surge alrededor de los seis meses después del nacimiento.
Se incorpora e introyecta el aspecto bueno de los objetos, concretamente del pecho materno, y el niño es capaz de integrar los aspectos agradables y desagradables de los objetos. Poco a poco se ha pasado a poder ver los objetos como un solo elemento que en ocasiones puede ser bueno y en otras malo.
Disminuyen las pulsiones agresivas, y al observar que el objeto es un ente independiente nace el miedo y la ansiedad ante la posibilidad de su pérdida. Así pues, en esta posición o etapa aparecen angustias de tipo depresivo, que se añaden a las propias de la posición anterior. Nacen los sentimientos de culpa y gratitud hacia los objetos, y empiezan a aplicarse mecanismos de defensa como la represión de instintos y el desplazamiento.
El complejo de Edipo
Uno de los conceptos más polémicos de la teoría psicoanalítica es el complejo de Edipo, que según Freud aparece a lo largo de la etapa fálica alrededor de los tres años de edad. En la teoría psicoanalítica de Melanie Klein este complejo es bastante anterior, apareciendo junto a la integración de los objetos parciales en un objeto total durante la posición depresiva.
Dicho de otro modo, Klein considera que existe un complejo de Edipo desde el momento en que el niño es capaz de discernir que sus progenitores son individuos ajenos a él, observando que existe un vínculo entre ellos del que él no forma parte. El niño proyecta sus deseos en dicho vínculo, generandose envidia y provocando sentimientos ambivalentes al respecto.

El juego simbólico y la fantasía inconsciente
La capacidad para expresarse verbalmente y exteriorizar mediante la palabra pensamientos, emociones, deseos y vivencias se va desarrollando a lo largo de la vida. Esta capacidad requiere un cierto nivel de desarrollo madurativo y de aprendizaje, así como de una cierta capacidad de introspección. 
Así pues, para un niño que no ha finalizado su desarrollo es sumamente complejo ser capaz de expresar sus pulsiones, deseos y angustias. Este es uno de los principales motivos por los cuales el método de la asociación libre propio del psicoanálisis freudiano no podía ser originalmente aplicado a niños.
Sin embargo, los elementos pulsionales, los deseos y miedos que forman parte de cada uno, están presentes desde el nacimiento. Para la teoría psicoanalítica de Melanie Klein, si bien en la infancia dichos elementos pueden no ser conscientes pueden encontrarse simbolizadas en la generación de fantasías. De este modo, las fantasías inconscientes actúan como método de expresión de los instintos básicos y las angustias, proyectándose éstos en el juego y dirigiendo en gran medida la actitud y la conducta infantil.
En este aspecto, una de las contribuciones más valoradas por parte de la teoría psicoanalítica de Melanie Klein es la introducción del juego simbólico como método de evaluación y trabajo con menores. Para Klein, el juego es un método de comunicación en el que el infante exterioriza sus inquietudes y deseos primigenios de forma indirecta. De este modo, analizando el simbolismo encerrado en el proceso de juego es posible observar las fantasías inconscientes que rigen la conducta del niño de un modo análogo al empleado en los métodos de asociación libre aplicados en adultos.
A la hora de utilizar el juego simbólico es muy importante el setting o ajuste de la situación, es decir tener en cuenta que la necesidad de que las sesiones, el tipo de mobiliario y juguetes sean adecuados para el niño de manera que no le venga impuesto como debe jugar. El niño debe escoger aquellos juguetes que quiera utilizar por sí mismo.

Jhon Bowlby

Biografía de John Bowlby

Edward John Mostyn Bowlby, más popularmente conocido como John Bowlby, nació en Londres el 26 de febrero de 1907. Hijo de Sir Anthony Alfred Bowlby, que tendría el título de barón como cirujano de la casa real, y de Mary Bridget Mostyn, fue educado como el cuarto de seis hermanos en un entorno acaudalado de la alta sociedad burguesa.
En aquella época las clases altas solían dejar a los pequeños al cuidado del servicio, disponiendo de niñeras que los cuidaban.

Infancia

Los primeros años de John Bowlby transcurrieron al cuidado pues de una cuidadora llamada Minnie, teniendo poco contacto con su madre. Sin embargo, a los cuatro años esta dejaría el servicio doméstico de la familia, causándole su partida un gran sufrimiento y sensación de pérdida al pequeño. Aunque fue sustituida, la nueva niñera tenía un carácter frío que no le hacía sentir cómodo.
En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, lo que hizo que el padre del menor se enrolara y se volviera una figura ausente de la que Bowlby y sus hermanos apenas tendrían noticias al no compartir su progenitora el contenido de las misivas que éste enviaba.
Unos años después de ello sería enviado a un internado, en parte como manera de mantenerlos protegidos en caso de ataque. Este conjunto de eventos le generarían un gran dolor, que probablemente contribuyó a que con el tiempo sintiera la necesidad de trabajar aspectos como la vinculación, la ansiedad de separación y el miedo a la pérdida en menores.

Formación académica

Tras varios años de internado, estudió en el Colegio Naval de Dartnorth. Tras ello intentaría entrar a estudiar medicina en la Universidad de Cambridge, pero durante la realización de dichos estudios empezó a verse atraído por la psicología y los abandona para posteriormente empezar a formarse en psicología en el Trinity College de la misma Universidad de Cambridge. Su interés principal se encontraba en la infancia y el período de desarrollo.
Tras graduarse, empezaría a hacer diversos estudios sobre menores delincuentes y desadaptados, observando que con frecuencia procedían de familias desestructuradas o habían sufrido malos tratos.

Teoría del apego
A continuación se presenta su teoría acerca de los apegos.

En este caso, apego se refiere a un vínculo emocional desarrollado entre el bebé y sus tutores, ya sean padres biológicos, padres adoptivos u otros cuidadores. El vínculo emocional del apego crea en el niño una sensación emocional que Bowlby considera indispensable para el desarrollo de la personalidad. En este sentido, el psicólogo fundamentó tres tipos de apego diferenciados según la situación del pequeño y el acceso y conducta del adulto

1. Apego seguro

Se produce cuando el bebé está seguro de las muestras de protección, cariño y disponibilidad que recibe de la figura de su afecto. Desarrolla en el niño un concepto positivo y confiado de sí mismo. Se crean relaciones más estables, satisfactorias e integradoras.

2. Apego ansioso

En este caso, la figura del afecto del bebé solo ofrece apego y disponibilidad física y emocional de forma intermitente. Es decir, que no está siempre disponible.
Esta situación crea temor y ansiedad. Las habilidades emocionales del pequeño se desarrollan de forma inconsistente. Se forma un gran deseo de intimidad, pero va acompañado de inseguridad.

3. Apego desorientado

En este caso el cuidador ofrece respuestas desproporcionadas a las necesidades del niño. En su desesperación, puede entrar en procesos disociativos. La conducta del adulto es muy desorientadora para el bebé, generando también una gran ansiedad e inseguridad.

Donald Winnicott 
uPediatra y psicanalista inglés.
uNacido en una familia acomodada donde su padre llegó a ser Sir y era el pequeño de la familia (le precedían 2 hermanas).
uDespués de graduarse como médico entró a trabajar en el Hospital de Niños de Paddington Green, Londres donde trabajó por más de 40 años.
uTrabajando como pediatra se interesó en el psicoanálisis al conocer a Ernest Jones (psicoanalista y escritor).
uPosteriormente, ingresó como miembro en la Sociedad Psicoanalítica Británica de la que llegó a ser presidente al final de su vida.

uDurante la Segunda Guerra Mundial estudió efectos psíquicos en los niños, sobre todo en los más pequeños debido a la separación de los padres.
uSu investigación se centró en niños emigrados de Londres por miedo a los bombardeos y acomodados en “hogares de acogida” hasta el final de la guerra y usó también de estudio las reacciones de estos niños al regresar con sus familias.
uFue de los pocos que se opuso al uso del electroshock.

Teoría de Winnicott
Menciona los tipos de dependencia de Madre-hijo:
uDependencia  extrema se da de 0 a 6 meses  es la etapa de adaptación, estado de función con la madre.
uDependencia relativa: se da de 6 a 18 meses es cuando empieza a interactuar y a incorporarse en el entorno social
uHacia la independencia:  se da de 18 a 36 meses en esta etapa la independencia no es completa ya que pueden haber regresiones a momentos de dependencia como la adolescencia. 

Nombra fases que influyen en  el proceso de desarrollo del bebe y de su personalidad en el cuidado maternal:

uSostenimiento o Holding (0 a 3 meses) es dependencia absoluta, es la manera en la que la madre sostiene física y psicológicamente, es  el modo en el le transmite vínculos afectivos al bebe mediante la lactancia
uManipulación o Handling (5 a 6 meses) es dependencia relativa que le permite al niño manipular las situaciones

uPresentación Objetal (3 años aprox.)  Es independencia  es la relación inicial de la madre con su hijo, la capacidad de relacionarse con objetos.

Depende de estas 3 fases es donde se  forman un tipo de Self.
uEl Falso Self es una “mascara”, no es espontáneo ya que se reconoce vagamente, suele ser imitador ya que se identifica con modelos positivos, produce sensación de irrealidad
uVerdadero Self es la verdadera personalidad expresando con facilidad sus emociones, precede los gestos espontáneos y la idea personal.

Actitudes principales que forman parte de la niñez

uLa agresividad:
Considera a la agresión desde una perspectiva diferente a como se la definía en las grandes teorías psicoanalíticas de su época.
Para Winnicott el odio no es una emoción inicial en el bebé, sino que aparece muy tardíamente e implica poder reconocer al enemigo como otro. 
uLa tendencia antisocial:
Representa el reclamo del niño que desea recuperar un estado de bienestar perdido; Winnicott plantea que tal tendencia puede estar presente tanto en el niño sano como en el que sufre de algún trastorno psíquico. Al respecto este autor pone un ejemplo en el que el niño puede ser privado de la satisfacción de sus necesidades:


Objetos transicionales

uWinnicott observa que en el niño recién nacido existe un estado intermedio entre la tendencia a usar el puño o los dedos para estimular la zona oral en una forma "subjetiva" o "narcisista", y su salida al mundo de los objetos reales, objetivos, representados por un osito o un muñeco con el cual el bebé juega poco tiempo después.
uEste espacio no es interior al aparato psíquico, pero tampoco pertenece del todo a la realidad exterior y, como veremos luego, constituye el campo intermedio en el que se desarrollarán tanto el juego como otras experiencias culturales. 
uDicho objeto transicional no es el bebé, pero tampoco es concebido por éste como exterior a sí mismo. Posee características subjetivas a la vez que otras propias del mundo externo, representado esencialmente por la madre.
Elección del objeto
uPara que se produzca la continuidad de esta experiencia transicional, el objeto "seleccionado" debe cumplir una serie de características que Winnicott resume como sigue:
uEl bebé adquiere derechos sobre el objeto, y el mundo exterior los acepta. Sin embargo, esta adquisición representa al mismo tiempo una cierta renuncia a la omnipotencia simbiótica;
u - el objeto es amado y acunado, pero también mutilado con excitación;
u- se le atribuye cierta vitalidad, como si tuviera vida propia;
u- nunca debe cambiar (por ejemplo ser lavado) a menos que el bebé lo haga;  su catexia afectiva sufre una descarga gradual.